
Es curioso cómo uso este blog. Generalmente escribo no ya cuando tengo tiempo (de eso últimamente no me puedo quejar) sino cuando necesito poner "blanco sobre negro" mis pensamientos para ver si así logro objetivizar lo suficiente, salir de mi cabeza y mirar como un observador.
Y heme aquí, contándoos que me encuentro en una encrucijada. Cuando parecía que tenía claro por dónde tirar en este viaje que es la vida, vuelvo a pararme, no sé si para tomar carrerilla o simplemente para plantearme un giro, o un cambio de ritmo. Pero así me siento. Y la verdad es que tras unos dias de prisa y estrés, ahora, sin haber completado la toma de decisión, estoy tranquilo. Así llevo unos días.
Puede parecer incongruente con la vida que últimamente he llevado y que conocéis. Y parecería casi ofensivo lo que voy a decir, a menos que me comprendais, como entiendo que lo hacéis. Creo que verdaderamente es en esta última semana cuando he tomado (y estoy en ello) unas vacaciones.
Sé que suena extraño, pero así siento esta última semana, que es cuando al menos mi mente ha dejado de dar vueltas y de "correr" (como comentaba en otro blog) Al menos digamos que voy "al paso" y que mi cabeza sigue funcionando pero al ralentí.
La encrucijada de la que hablo podría haber sido incluso más complicada. Sin embargo, al hablaros ahora (y no hace unas semanas) se ha simplificado. Siguiendo la viñeta que ilustra esta publicación, digamos que ya ha pasado el momento del "vuelve", y el del "cambia" sería una opción tangencial, no un cambio radical. Al menos ya he capeado el temporal (de dudas) que me hacía ver el camino del "continua" con nubarrones descorazonadores. Los nubarrones sigue ahí, pero ya no están en mi ánimo, y eso es lo importante.
"Decídete y serás libre" (Henry W. Longfellow), es una de mis citas preferidas. A pesar de haber tomado una primera decisión, la de seguir por la vía del "continúa", el camino no es todo recto y señalado con mojones claros que te guíen en las curvas y cruces.
Tengo que decidirme entre al menos 3 posibles caminos (si bien todos llevan al mismo fin, mi futuro como piloto profesional de helicópteros) y, paradójicamente, no me siento estresado y con prisa por tomar la decisión. En otras situaciones parecidas y padecidas anteriormente, a lo largo de mi vida, hasta que no tomaba la decisión no me quedaba tranquilo. Supongo que eso os pasa a todos. Sin embargo me siento como Gandalf ante la encrucijada en Moria, sentado en una peña hasta encontrar un recuerdo o un sentimiento que le diga cuál es el camino a tomar, mientras muchos esperan tu decisión, sin prisa (mala consejera) pero sin pausa. La Comunidad ya había tomado la decisión de intentar la vía de Moria y perserverar en su misión del anillo, por lo que el "continua" ya se había decidido. Pero al encontrarse con los tres caminos, Gandalf no sabe por dónde seguir. Finalmente tomó la decisión "por el olfato". No es otra cosa que una metáfora respecto al instinto, los sentimientos. De eso hablaré más tarde.
Como en casi todas las tomas de decisiones hay alternativas ante mí ahora de lo más variopintas y que van desde la comodona (relativamente, ninguna es un camino de rosas) y más cara y seguramente larga, a la más aventurera y "barata" (aunque al implicar vivir en el extranjero llegará a ser más costosa) pero posiblemente más rápida, y a la vez menos segura (por cuestiones de tipo burocrático que no viene al caso explicar. Ya lo haré en otra ocasión si se tercia). Y así, las opciones también implican desde vivir en mi pais a tener que tramitar una visa y cruzar el Atántico.
También hay una intermedia, que implica una mudanza dentro de la UE, y que sería inlcuso más costosa que la vía "comoda y larga" de quedarme en España.
Cada una tiene sus pros y sus contras que no se reducen al coste económico... seguir viviendo fuera de España y conocer otros paises enriquece cultural y espiritualmente, mejora el inglés, y aporta un valor añadido a la experiencia de vuelo, y todo eso puede ser más valioso que el ahorrarse ahora unos euros y aferrarse a la comodidad -y me refiero no solo a la comodidad material y la implícita en evitarme el "estrés geógráfico" que ya empiezo a notar, sino también a la comodidad sentimental.
A día de hoy aún me faltan algunos datos para poder tomar la decisión. Datos que estoy recopilando y analizando. Estoy intentando racionalizar la toma de decisión al más puro estilo de mi persona que, sin duda, los invitados a este blog conocéis.
Sin embargo estoy casi seguro de que, una vez recopilado todo, al final la decisión será tomada con mi cerebro límbico, con los sentimientos. Algo parecido hice casi sin darme cuenta cuando empecé con esta aventura y me fuí a NZ. Digo casi porque aunque mi cortex (cerebro racional) justificó la decisión con el "matar dos pájaros de un tiro" y con el "amarrar el inglés, volar en otros parajes y de otra forma ha de pesar favorablemente en mi futuro curriculum de piloto" (y ojo, nada de eso es falso. Esas premisas siguen siendo ciertas y estoy seguro de que maracará una diferencia a mi favor respecto a otros nuevos pilotos en la competencia por un puesto), aunque eso no deja de ser obvio y verdadero, no es menos verdad que si me analizo, fueron mis ganas de viajar al otro lado del mundo y vivir una aventura las que realmente me llevaron a hacerlo así y no, por ejemplo, del modo más fácil de haberme quedado en la única escuela de vuelo que existe aquí (y económicamente era prácticamente igual si a la experiencia del extranjero le añadimos el coste de viajar y vivir fuera)
En esta paz (yo le llamaría mejor tregua) mental que ahora experimento (eso son las veraderas vacaciones) ha tenido mucho que ver el visionado de un par de charlas (con temáticas distintas pero que al final, si las analizas, tienen muchos puntos en común)
Ya las conocereis la mayoría, porque las he compartido por otros medios (correo electrónico) o bien porque alguno de los que me seguís en este blog fue precisamente quien me advirtió de una de ellas (gracias mi buen JL)
Son largas, os aconsejo que os déis días separados y al menos 2 horas tranquilas para cada una de ellas. Os aseguro que merecen la pena.
Ambas las podeis encontrar en internet :
Optimismo e Ilusión (de Emilio Duró)
http://www.youtube.com/watch?v=sJLlPnhlTlU&feature=related
Dinero y Conciencia (de Joan Melé)
http://www.eoi.es/mediateca/video.php?PHPSESSID=248be24797ccbc8c9b1e63b743d9bdcc&videoid=308
Sólo espero que si os revuelven los pensamientos, las encrucijadas que se formen en vuestras conexiones neuronales las solventéis del mejor modo que a cada uno le convenga y os deseo que os lleven a dar lo mejor de vosotros mismos y, por ende, a recibir de los demás y de la vida lo bueno que os mereceis.





